personalmenteEl motor de nuestra ya está prendido con el primer paso de “dejarme amar” de Dios amor. Ahora, el movimiento que sigue es el de amar a ese Dios que nos ama tanto: “amarlo con todo”. Con ese amor recibido de Él, nosotros somos movidos a amarlo con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas. Amarlo por encima de todas las cosas y personas. Buscarlo y amarlo a Él y no solo a sus dones. Amarlo solo a Él, como Dios y salvador nuestro.

Amarlo porque nos ama, como el mejor amigo que ha dado la vida (Jn 15, 13), por mí y por todos. Amarlo permaneciendo en Él y en su amor. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada” (Jn. 15, 5).

Lo amamos con todo para recibir de él todo y para que Él pueda producir en nosotros los frutos abundantes para su Reino, en bien de nuestros hermanos.

Amarlo con su mismo amor y con todo lo que somos, vivimos y tenemos. Con la fuerza de su Amor, nos esforzamos en amarlo con todo el corazón, lo cual implica:

  • Convertirnos de nuestros pecados y despojarnos, por amor, de todo lo que no es de Dios, o según su voluntad. Vivir la vida cristiana todo el día y todos los días. Por amor a Dios poner en conversión toda la vida.
  • Unirnos a Él con una amistad y un compromiso crecientes,
  • Agradarle aún con lo más sencillo de nuestra vida.
  • Cumplir su voluntad es la manera de amarlo y de entrar en el Reino de los cielos (Cf. Mt 7, 21). Este es camino de santidad: no la cantidad de acciones, sino realizar las que correspondan a la voluntad de Dios y hacerlas porque nos ama y para amarlo. Cumplir solo su voluntad y toda su voluntad. Encarnar la voluntad de Dios, como María.
  • Con docilidad, hacer la voluntad de Dios para amarlo y dejar que Dios obre en nosotros   dándonos la forma que quiera, como el alfarero con la vasija de barro.
  • Tomar la cruz y llevarla con gozo. El amor de Dios responde al por qué y al para qué, aún de las grandes dificultades y pruebas.

Ayudémonos a hacer este segundo paso de “amarlo con todo”. Compartamos con otros hermanos algunos espacios de adoración, alabanza, acción de gracias al Dios Amor. Ofrezcámonos enteros a amarlo y a vivir plenamente en su amor.

Julio