¿SANTO, YO?

gaudete exsultatePor limitaciones personales y por el ambiente que nos rodea, no es fácil aceptar la llamada a ser santos. Menos fácil es el comprometerse a vivirla, porque es ir contra corriente. A veces, nos contentamos con no ser el mejor, ni el peor, sino con ser el que va llevando la vida sin mucha exigencia, con mucha complacencia y mundanización, sin mucho fruto personal y pastoral. La Exhortación Apostólica “Gaudete et Exsultate”, del santo padre Francisco, sobre el llamado a la santidad en el mundo actual (marzo 19 del 2018), es un regalo de Dios para avivar en nosotros la respuesta a esa llamada de Dios a ser santos (Cf. Mt 5, 48). Esta Exhortación nos ayuda: A reconocer y agradecer el amor de Dios, que nos llama y nos ayuda a ser santos de manera personalizada, así como somos, conforme a nuestra propia realidad personal y pastoral (Cf. GE, 10 – 18). A contemplar y corresponder al amor irrevocable de Dios, que lo lleva a hacer todo para estar presente en nosotros, actuar en nuestra vida y formarse en nosotros (Cf. Gal 2, 20; 4, 19). Asumimos la santificación como obra del Espíritu Santo en nosotros, con la colaboración nuestra (Cf. GE, 56). A comprender mejor el camino y los medios para santificarnos en la vida ordinaria y a valorar en ella el discipulado, la comunión fraterna y el ministerio pastoral, además de la gracia particular que tenemos recibida los presbíteros para irnos santificando (Cf. GE 19 – 31)

Por todo lo anterior, vale la pena estudiar y aplicar bien esta exhortación apostólica, para mejorar nuestro proceso personal de santificación y para ser modelos y promotores de santidad en nuestra comunidad, conforme a nuestra misión. Para ello, será muy útil el compartir en presbiterio, o en vicaría foránea, o en nuestra pequeña comunidad sacerdotal, o con otros hermanos sacerdotes, las conclusiones y aplicaciones de esta exhortación, para nuestra vida y ministerio. Hagámoslo para bien nuestro y de los hermanos.

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 Julio