EL “PARA QUÉ” NOS SALVA

frentecomputador¿Tienes algún acontecimiento, proyecto, o dificultad, en los que te urja discernir lo que Dios quiere y lo que a ti te conviene? A veces todo va bien, pero, a veces, se presentan problemas. Cuando todo va bien seguimos adelante, sin preocuparnos. Cuando tenemos que afrontar un accidente, la muerte de un ser querido, una dificultad grande, lo primero que buscamos comprender es “qué” pasa. Después nos preguntamos por el “por qué” ha ocurrido eso, aunque muchas veces pasa tiempo y no encontramos suficientes respuestas o justificaciones. Lo que sí nos da respuestas más seguras y liberadoras es buscar el “para qué” de lo que ocurre. Este encontrar el sentido de las cosas nos hace bien, nos ayuda a encontrar las mejores soluciones.

En todas las cosas interviene Dios para bien de los que lo aman (Rom 8, 28). O sea que, con la ayuda de Dios, de todo se puede sacar algún bien. Por eso hay que discernir continuamente como el hombre sensato que supo edificar su casa, escuchando la Palabra de Dios y poniéndola en práctica (Cf. Mt 7, 21 – 27). Discernir teniendo en cuenta, también, la enseñanza de la Iglesia, el parecer de mi comunidad y los signos que Dios da en mi propia realidad personal.

El discernimiento es esa búsqueda del sentido y del bien, iluminada por Dios y hecha con sinceridad y realismo. Nos sirve hacer el discernimiento en relación con nuestra realidad personal, en relación con las personas y en relación con nuestras actividades. Discernir me lleva a comprender para qué soy así, para qué me encuentro con esta persona, para qué realizo este servicio, para qué vivo de tal manera. Discierno lo que Dios quiere, a lo que Dios me llama, lo que Dios me ofrece, el paso nuevo que me quiere ayudar a dar, aún en las circunstancias más difíciles. Y, así, saco provecho de todo. El “para qué” me salva.

Compartamos con otros hermanos sacerdotes sobre nuestras experiencias de discernimiento y ayudémonos a hacerlo continuamente.

Julio