PASOS Y MÁS FRUTOS

escalasEl trabajo a unos pastores les sirve para santificarse con un crecimiento integral. A otros los lleva a cansarse, o a caer en monotonía, o a utilizarlo como campo para realizar otros intereses personales.

La sabiduría de Dios, a través de la enseñanza de la Iglesia nos recuerda las claves para conseguir sentido y buenos frutos en el ejercicio de nuestro ministerio. Nos recuerda que el buen ejercicio del ministerio es el principal medio para nuestra santificación (Cf. PO, 13), realizándolo de manera auténtica, con caridad pastoral y en el Espíritu Santo. El discipulado en este campo consiste, entonces, en aprender a realizar lo que nos corresponde como presbíteros y realizarlo conforme a nuestra identidad, vocación y misión presbiterales; en aprender a tener la caridad pastoral como la fuente, el motor y el fin de nuestras actividades; y aprender a hacerlo en unión y sintonía plena con el Espíritu Santo, que es el primer evangelizador de nosotros mismos y de los demás.

Para lograr las tres cosas anteriores, es necesario hacer los pasos que nos indicaron a todos nosotros el día de la ordenación sacerdotal: leer la Palabra, meditarla, vivirla, enseñarla; considerar e imitar lo que conmemoramos en la Eucaristía; etc. El discipulado en cada acción ministerial lo hacemos, entonces, preparándonos (uniéndonos a Jesús, recibiendo sus dones y su envío); preparar la acción ministerial (lo que vamos a compartir y como lo vamos a hacer); realizar bien la acción ministerial (actuando en nombre de Jesús, dando lo de Dios, dando a Dios y dándonos con Dios); aprovechar nosotros mismos la gracia, los dones, que Dios entrega a través de esa acción ministerial; ayudando a que los hermanos sigan aplicando en su vida y en su misión lo que han recibido en esa acción ministerial (sacramento, visita, animación, consejo, etc.). En cada acción ministerial hacemos esos pasos y con ellos aprendemos y crecemos, nos santificamos.

En estos días, compartamos con otros hermanos sobre este aprender y crecer con nuestro ministerio pastoral. Hagámoslo.

Julio