TRIPLEMENTE HERMANOS

hermanos2Vengo de orar unos minutos, ante el Santísimo, por mis triplemente hermanos. Ellos son muy importantes para Dios y para cada uno de los miembros del presbiterio. ¿Verdad? ¿Cuáles son sus triplemente hermanos?
Todos somos “hermanos” por ser, en la Iglesia, hijos de Dios. También, hemos reconocido que todos los obispos, presbíteros y diáconos somos “doblemente hermanos”, por la caridad pastoral, el ministerio y la fraternidad sacramental que Dios ha puesto entre nosotros, mediante el sacramento del Orden sagrado (Cf. PO 8).
Pero eso no es todo. Hemos de reconocer que el Obispo, los presbíteros y los Diáconos de la misma diócesis somos “triplemente hermanos”. Es cierto, porque estamos unidos por nuevos y fuertes lazos: el mismo presbiterio diocesano, el mismo obispo, la misma historia diocesana, las gracias comunes de Dios sobre ella; las mismas comunidades eclesiales para servir entre todos; el mismo proceso evangelizador; el mismo ministerio pastoral compartido; los mismos elementos para santificarnos, nuestra común dedicación pastoral a la Diócesis, el alimento común que tenemos en la espiritualidad particular de ella, etc. Todo ello, en la Diócesis nos une mucho más. Por eso, el Obispo, los presbíteros y los diáconos de la misma diócesis, somos triplemente hermanos.
Ello implica que hemos de conocernos triplemente, respetarnos triplemente, apreciarnos triplemente, amarnos y servirnos triplemente. Ser afectiva y efectivamente triplemente hermanos.
Busquemos a nuestro Obispo y a otros dos de esos triplemente hermanos y compartamos algo especial con ellos para reconocernos y ayudarnos triplemente. ¡Hagámoslo!

Julio