HAGAMOS CUENTAS

crecerA Gerardo le preguntaron cómo le había ido el año anterior. El respondió que le había ido bien. Pero ¿en cuáles cosas te fue bien?, le insistieron. Me fue bien porque cada día atendí las personas que me buscaron y fui haciendo ya una cosa, ya otra, hasta cuando el año se terminó. Sus amigos se dieron cuenta que Gerardo no sabía cuánto le había ido bien, ni qué era lo que debía haber logrado el año anterior.  

El mismo Jesús nos ha enseñado que hay que rendirle cuenta de lo que hayamos ganado con los talentos que Él ha puesto bajo nuestra administración (Cf. Mt 25); que hemos sido elegidos para que demos fruto abundante y fruto que permanezca (Cf Jn 15). Nos pide ser administradores fieles de los dones de Dios. Por todo ello, entonces, hemos de reconocer y valorar los dones recibidos y de trabajar bien en su administración para entregar buenos resultados al Señor. ¿Verdad?

De vez en cuando, en adviento, al fin de año, en cuaresma, o con ocasión de eventos personales importantes, es importante hacer cuentas, mirar en qué vamos avanzando, cuáles dificultades se nos presentan y cuáles son los pasos para seguir adelante. Valorar los pasos dados y asumir nuevas metas para el futuro. El hacer este análisis nos ayuda a aprovechar mejor nuestros valores y nos ayuda a afrontar adecuadamente nuestras necesidades. ¿Verdad?

Es increíble pero cierto: me cuesta más reconocer y apreciar mis valores, que hacer una lista de mis debilidades y necesidades.

Algo decisivo para acertar en los pasos que demos es el discernir en oración cuál es la voluntad de Dios sobre mi vida, sobre mis relaciones con los demás y sobre mi misión. Hay que construir la casa bien, sobre roca (Cf. Mt 7, 26) conociendo lo que Dios quiere y recibiendo la ayuda que Él nos ofrece. Si lo que me propongo realizar es lo que Dios quiere, con seguridad tendré su ayuda y lograré más frutos de lo que espero.

Las metas que me propongo para el nuevo año han de corresponder a la voluntad de Dios, aprovechar mis valores y corresponder a mis necesidades. A cada una de las metas le preciso los pasos que voy a dar para conseguir realizarlas. Me propongo metas para períodos cortos (un año) y controlo periódicamente su realización.

Ahora sí, con todo lo anterior, Gerardo sabrá qué se propone y qué frutos puede esperar del nuevo año. Él tiene una orientación más definida en su vida y en su misión.

Sobre este tema del Proyecto Personal de Vida hay muchas experiencias. Animémonos: con la ayuda de nuestro Amigo Jesús, lograremos escribir y realizar nuestro proyecto personal de vida para el nuevo año. ¡Hagámoslo!

Julio