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DIRECCIÓN ESPIRITUAL PARA SÍ MISMO Y PARA LOS DEMÁS

jesus73. De manera paralela al sacramento de la Reconciliación, el presbítero no dejará de ejercer el ministerio de la dirección espiritual[338]. El descubrimiento y la difusión de esta práctica, también en momentos distintos de la administración de la Penitencia, es un beneficio grande para la Iglesia en el tiempo presente[339]. La actitud generosa y activa de los presbíteros al practicarla constituye también una ocasión importante para reconocer y sostener las vocaciones al sacerdocio y a las distintas formas de vida consagrada.

Para contribuir a mejorar su propia vida espiritual, es necesario que los mismos presbíteros practiquen la dirección espiritual, porque «con la ayuda de la dirección o el consejo espiritual […] es más fácil discernir la acción del Espíritu Santo en la vida de cada uno»[340]. Al poner la formación de sus almas en las manos de un hermano sabio —instrumento del Espíritu Santo—, madurarán desde los primeros pasos de su ministerio la conciencia de la importancia de no caminar solos por el camino de la vida espiritual y del empeño pastoral. Para el uso de este eficaz medio de formación tan experimentado en la Iglesia, los presbíteros tendrán plena libertad en la elección de la persona que los pueda guiar.

NOTAS

[338] Cfr. Benedicto XVI, Mensaje al Card. James Francis Stafford, Penitenciario Mayor, y a los participantes en la XX edición del Curso de la Penitenciaría Apostólica sobre le Fuero interno (12 de marzo de 2009): “L’Osservatore Romano”, edición en lengua española, 20 de marzo de 2009, 9; Congregación para el Clero, El sacerdote ministro de la Misericordia Divina. Vademécum para Confesores y Directores espirituales (9 de marzo de 2011), 64-134: l.c., 28-53.

[339] Cfr. Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Reconciliatio et paenitentia, 32.

[340] Congregación para el Clero, El sacerdote ministro de la Misericordia Divina. Vademécum para Confesores y Directores espirituales (9 de marzo de 2011), 98: l.c., 39; Cfr. ibid. 110-111: l.c., 42-43.