FELIZ NAVIDAD - Clero Hoy 444

CLERO HOY
Diciembre 18 de 2020                          N° 444  
Las noticias eclesiales más importantes para el clero
y otras propuestas para nuestra vida y ministerio pastoral.

En CLERO HOY, 444

¡Hola Amigo!

FELIZ NAVIDAD

Nuestra Familia de Pastores 

Interesante 

  • Para tener en cuenta: Próximo Diplomado de Pastoral Presbiteral y Mes de la Renovación Sacerdotal.
  • Te invitamos participar en el Boletín Clero Hoy.     

Ayer, Hoy y Mañana

En la Iglesia Universal

En América Latina

Para nuestra pastoral

Para nuestra próxima homilía dominical

  • María de Nazaret: La puerta de la Navidad San Lucas 1, 26-38
  • Para compartir con nuestra comunidad

Para estos días

  • Cuarto Domingo de Adviento 2020, 20 de diciembre. 
  • Navidad: Esperanza sacerdotal. 

Intención Misionera

  • Intención misionera de diciembre: Para una vida de oración.
¡Hola Amigo!

FELIZ NAVIDAD

Estamos culminando este 2020 y en nuestro corazón de pastores brilla la alegría y la esperanza porque Jesús se sigue haciendo presente a través del misterio de la Navidad. Hacemos nuestra, aquella expectativa que durante siglos alimentó la esperanza de Israel “la promesa del Mesías”. En estos días renace una nueva esperanza: Jesús, el Hijo de Dios, el Mesías esperado, viene de nuevo al mundo. Para nosotros sacerdotes, estos días nos demandan una tarea urgente, importante, bella: disponer el corazón de los hombres para que sean partícipes de las gracias y dones que Dios derrama sobre la humanidad por la celebración del misterio del nacimiento del salvador.
Jesús vuelve de nuevo -en la celebración del misterio de su nacimiento- para que, acogiéndolo, seamos redimidos. Ha tomado carne y sangre, para convertirse en nuestra comida y bebida. Viene como luz, para iluminar las tinieblas de nuestra ignorancia y darnos el conocimiento de la verdad. Se ha revestido de nuestra naturaleza humana, para hacernos partícipes de su naturaleza divina. Por su nacimiento se hace posible nuestro nuevo nacimiento a la vida eterna y dichosa. Ha aparecido entre los hombres, para enseñarnos a llevar una vida santa y conducirnos por la fe a la profundidad de sus misterios y así, lleguemos a amarlo con la más ferviente caridad. Él mismo se nos ha dado para introducir en la tierra el culto más perfecto que podemos ofrecer al Padre.
Esta celebración gozosa, en tiempos de pandemia, nos manifiesta que Dios sigue acompañando al hombre a pesar de las vicisitudes de la historia y quiere dirigir nuestro pensamiento, corazón y deseo hacia las realidades imperecederas. También nos manifiesta que se ha hecho hombre por amor a los hombres para socorrerlos en su indigencia. Por tanto, como Iglesia contemplamos y recibimos de este misterio el testimonio y la fuerza para salir al encuentro de todos los pobres, los enfermos, los que están solos, los que sufren, los que han perdido la esperanza, para llevarles aquella noticia que recibieron los pastores de parte del ángel del Señor “...os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor” (Lc 2, 8-12) y hacerlos partícipes de nuestra caridad de múltiples maneras.
Como sacerdotes celebramos los misterios del Señor y somos los primeros en beneficiarnos de ellos. Por tanto, se espera de nosotros que irradiemos aquella luz que nos da la fe, aquella esperanza que colma nuestro corazón, aquella caridad para ir al encuentro de los hombres. No olvidemos en esta navidad acordarnos también de nuestros hermanos sacerdotes. Quizá alguno esté solo, enfermo, triste, necesitado de colaboración, deseoso de compartir la alegría de estos días con un buen hermano. Podríamos reunirnos varios a compartir la cena de navidad. No dejemos de aprovechar días como estos para cultivar la fraternidad.
A través de este boletín, hemos podido caminar juntos con toda la Iglesia como pastores del rebaño del Señor durante este año. Y es para El Instituto de Pastoral del Clero, responsable de este boletín, un motivo de profunda alegría y regocijo poder ofrecer este medio de formación permanente que tanto bien nos hace. A todos los que caminan junto con nosotros y se aprovechan de esta herramienta para crecer en su vida y ministerio, les estimulamos a compartirlo con todos los hermanos sacerdotes y sea un medio que ayude a caminar en la unidad. A todos les deseamos una feliz navidad, abundantes bendiciones del Señor y nuestros más sinceros deseos de que Jesús renazca en nuestros corazones de pastores.

 

NUESTRA FAMILIA DE PASTORES

ORAMOS por  los Párrocos y vicarios parroquiales. Para que haya armonía entre ellos, de tal modo que, El Señor ilumine sus corazones para saber guiar el rebaño que les confiaron, con diligencia, pero, sobre todo con mucho amor y humildad.

FELICITAMOS a: Mons. Tulio Luis Ramírez Padilla, nombrado por el Papa Francisco, Obispo de Guarenas (Venezuela).   


FIGURA SACERDOTAL: 

San Juan de Kety

Nació en Polonia el año 1397. Siendo todavía muy joven, se ordenó sacerdote y fue nombrado profesor de la Universidad de Cracovia. Pero la envidia de algunos de sus compañeros terminó por conseguir que lo nombraran párroco de un pueblo lejano. Tiempo después recuperó el puesto de profesor en la Universidad de Cracovia y durante muchos años dictó clases sobre las Sagradas Escrituras o explicación de la Santa Biblia. Su fama llegó a ser sumamente grande. En las discusiones repetía lo que decía San Agustín: "Combatimos el pecado, pero amamos al pecador. Atacamos el error, pero no queremos violencia contra nadie, la violencia siempre hace daño, en cambio la paciencia y la bondad abren las puertas de los corazones".
Cuando predicaba acerca del pecado, lloraba al recordar la ingratitud de los pecadores hacia Dios, y la gente al verlo llorar se conmovía y cambiaba de conducta.
A sus alumnos les repetía estos consejos: "Cuídense de ofender, que después es difícil hacer olvidar la ofensa. Eviten murmurar, porque después resulta muy difícil devolver la fama que se ha quitado". Fueron centenares los sacerdotes formados espiritualmente por él, y la gente lo llegó a llamar "el padre de los pobres" por sus muchas obras de caridad con los más desvalidos.
Los ratos libres los dedicaba a visitar pobres y enfermos y lo que ganaba estaba a disposición de los pobres de la ciudad, que muchas veces lo dejaron en la ruina. En una ocasión regaló su almuerzo a un hombre hambriento que vió junto a la puerta. Sintió entonces una alegría tan grande al recordar que quien atiende al pobre, atiende a Cristo, que cuando llegó a ser profesor de la universidad, todos los días le dará almuerzo a un pobre. Cuando alguien le decía: "Ya viene el pobre", él añadía: "Ya viene Jesucristo". Murió el 24 de diciembre de 1473. Beatificado en 1680 por Inocencio XII, y canonizado en 1767 por Clemente XII.

Interesante

PARA TENER EN CUENTA: PRÓXIMO DIPLOMADO DE PASTORAL PRESBITERAL Y MES DE LA RENOVACIÓN SACERDOTAL.
 

Para programarnos desde ahora, nos complace informarle que el DIPLOMADO DE PASTORAL PRESBITERAL que estuvo programado para noviembre y no se pudo realizar por la pandemia, quedó programado del 21 de junio al 3 de julio del 2021. Si desea diligenciar la ficha de inscripción, por favor hacer clic aquí. Si, por el contrario, desea que le hagamos llegar el formulario en formato para imprimir, por favor escribir a diplomadodepastoralpresbiteral@gmail.com. El MES DE LA RENOVACIÓN SACERDOTAL, está programado del 1ro al 31 de agosto de 2021. Si está interesado, por favor escribir a mesderenovaciónsacerdotal@gmail.com, para hacerle llegar la ficha de inscripción. 
 

TE INVITAMOS PARTICIPAR EN EL BOLETÍN CLERO HOY
 

Desde el equipo editor del boletín Clero Hoy, te invitamos a que nos compartas, ya sea una experiencia personal de nueva evangelización (Iglesia en salida, Kerigma) o experiencia personal de servicio a tus hermanos sacerdotes. Así, nos colaboras con tu testimonio a motivar la vida y ministerio de los ministros ordenados y, además, a enriquecer el mutuo que hacer sacerdotal. Para ello, puedes remitirnos tu historia haciendo clic aquí y llenando los campos solicitados.
 
Así mismo, te queremos invitar a llenar una breve encuesta. Con ella, buscamos mejorar cada vez más y ofrecerte siempre lo mejor, hermano sacerdote. Para llenarla, hacer clic aquí.

Ayer, hoy y mañana

En la Iglesia Universal

EL PAPA PROPONE ESTA ORACIÓN PARA PEDIR PIEDAD A DIOS 

(VATICAN NEWS, 16 de diciembre de 2020) Queridos hermanos y hermanas: La oración verdadera no nos separa de la realidad. El que reza presenta al Señor los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren. Todos necesitamos tiempos y espacios de silencio y soledad para la relación con Dios, para escuchar su voz. En la oración, el Señor nos bendice y nos hace pan partido y repartido para la vida del mundo.
La oración de intercesión abre las puertas del corazón de quien reza por los demás. Es una puerta abierta para los que rezan sin saberlo, para los que no rezan, pero esconden un grito sofocado en su interior, para los que se equivocaron y no encuentran el rumbo. Cualquiera puede encontrar en la persona orante un corazón compasivo que ruega por todos sin excluir a nadie. Es como una “antena” de Dios, que está en sintonía con su misericordia y ve a Cristo en los rostros de las personas por las que reza.
En la oración experimentamos que todos somos hermanos, que pertenecemos a la misma humanidad frágil y pecadora. El que reza lo hace por todos, y también por sí mismo. La Iglesia, en todos sus miembros, tiene la misión de practicar la oración de intercesión, especialmente quienes tienen un rol de responsabilidad: padres, educadores, sacerdotes, superiores de comunidad. Este modo de oración nos ayuda a mirar a los otros con los ojos y el corazón de Dios, con su misma ternura y compasión.
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PAPA FRANCISCO: TODOS DEBEMOS CONTRIBUIR AL RESPETO DE LOS DERECHOS HUMANOS 

(ACIPRENSA, 10 de diciembre de 2020) El Papa Francisco indicó que “todos estamos llamados a contribuir con determinación para que se respeten los derechos humanos fundamentales de cada persona”.
Así lo indicó el Santo Padre este 10 de diciembre, con ocasión del 72º aniversario de la Declaración universal de los Derechos Humanos (DUDH) adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948 en París.
En un mensaje enviado a través de su cuenta oficial de Twitter @Pontifex_es, el Pontífice recordó la enseñanza de Jesús en el pasaje del Evangelio de San Mateo al capítulo 25 para destacar la importancia de respetar los derechos humanos de las personas “invisibles”, es decir, de los muchos que “tienen hambre y sed, que están desnudos, enfermos, son extranjeros o están detenidos”.
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PUBLICAN LA PRIMERA EDICIÓN COMPLETA DEL CÓDIGO PENAL VATICANO 

(ACIPRENSA, 10 de  diciembre de 2020) El Pontificio Consejo para los textos legislativos publicó la primera edición completa del Código Penal Vaticano que recoge la legislación actual y resume la historia de 90 años de la ley penal del Estado de la Ciudad del Vaticano.
El volumen fue editado por Mons. Juan Ignacio Arrieta, secretario del Pontificio Consejo para los textos legislativos, y publicado en italiano por la Librería Editorial Vaticana (LEV).
En 1929 cuando nació el Estado de la Ciudad del Vaticano, Papa Pío XI necesitó un sistema jurídico completo y se implementaron los códigos de procedimiento civil y penal que estaban vigentes en el Reino de Italia en ese momento.  
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LA CONGREGACIÓN PARA LA EDUCACIÓN CATÓLICA LANZA TRES NUEVAS INSTRUCCIONES 

(VATICAN NEWS, 9 de diciembre de 2020) Tres Instrucciones que nacen impulsadas por la Constitución Apostólica Veritatis Gaudium sobre las universidades y facultades eclesiásticas, promulgada por el Papa Francisco el 8 de diciembre de 2017. Los documentos pretenden responder a la necesidad urgente de "crear redes" en la realidad compleja de los Institutos de Estudios Superiores para una Iglesia en salida y misionera. "Se trata de una perspectiva que traza una tarea exigente para las disciplinas contempladas en los estudios eclesiásticos y para las mismas Instituciones", se lee. Las Instrucciones tienen por objeto "proveer tanto para el progreso de estos Institutos, como para su distribución conveniente en las diferentes partes del mundo". 
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En América Latina

(CELAM, 12 de diciembre de 2020) “Fratelli tutti: meditaciones desde América Latina y el Caribe “, es el título de la nueva publicación del Consejo Episcopal Latinoamericano que llega a sus lectores como una propuesta editorial para acompañar el camino del Adviento.
En una carta dirigida a las Conferencias Episcopales de América Latina y el Caribe, el presidente del CELAM, Monseñor Miguel Cabrejos Vidarte, invita a la lectura de este libro que contiene ocho meditaciones breves, sobre la última Carta Encíclica del Papa Francisco Fratelli tutti -una por cada capítulo- desde la perspectiva de la realidad del continente.
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ANIMADORES, CATEQUISTAS Y BUFEOS COLORAOS 

(RELIGIÓN DIGITAL, 12 de diciembre de 2020) El bloque central de formación, trata de conectar las creencias y costumbres culturales con las verdades y prácticas de la fe cristiana. Se van narrando mitos y prácticas tradicionales, conversamos, reflexionamos... Y descubrimos que es fácil hilar las creencias ancestrales con el seguimiento de Jesús, creer a nuestra manera selvática, porque Dios está en la Amazonía desde siempre, mucho antes de que llegásemos los misioneros. 
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LA REPAM PRESENTA OFICIALMENTE SU NUEVA PRESIDENCIA 

(VATICAN NEWS, 10 de diciembre de 2020) La Red Eclesial Pan-Amazónica presentó oficialmente su nueva presidencia el 9 de noviembre. La nueva presidencia está compuesta por el Cardenal Pedro Barreto como presidente, Dom Rafael Cob, vicepresidente, y el hermano João Gutemberg Coelho Sampaio como secretario ejecutivo.
El Cardenal Claudio Hummes, hasta ahora presidente de la red, definió el momento como "un día muy importante para la REPAM y para todo el proceso sinodal que estamos llevando a cabo". Guiado por Dios, como él mismo dijo, comenzó su trabajo en la Iglesia de Amazonia cuando regresó de Roma, donde fue prefecto de la Congregación para el Clero. Ahora continúa este servicio a la Iglesia de la Amazonía en la presidencia de la Conferencia Eclesial de la Amazonía - CEAMA, "donde participan en igualdad de condiciones con hombres y mujeres, religiosos, indígenas, laicos, es un nuevo tipo de conferencia", según Hummes. 
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LA CLAR INVITA A LA CONVERSIÓN Y AL COMPROMISO PARA OFRECER RESPUESTAS A ‘LAS VENAS ABIERTAS DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE’ 

(VIDA VUENA DIGITAL, 12 de diciembre de 2020) ‘Venas abiertas de América Latina y el Caribe’ es el título del mensaje de Adviento de la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosas y Religiosos (CLAR) –evocando el conocido título de la obra del uruguayo Eduardo Galeano– en el que expresa la necesidad de “agudizar el oído” para “caminar con nuestro pueblo en condición de guardianes de la vida, la dignidad humana y el bien común”.
Para la CLAR, “la realidad de nuestros pueblos le sigue imponiendo a la vida religiosa el reto de escuchar y atender con nuestra mirada contemplativa aquellas situaciones que nos urgen a situarnos del lado de la vida, para continuar desentrañando y asumiendo la dimensión profética en respuesta al clamor de Dios en las distintas personas y contextos “. 
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Para nuestra Pastoral

PARA NUESTRA PRÓXIMA HOMILÍA DOMINICAL

MARÍA DE NAZARET: LA PUERTA DE LA NAVIDAD SAN LUCAS 1, 26-38

La vocación de María para ser la madre del Mesías es única, pero permanece como modelo para cada uno de nosotros que estamos llamados a “encarnar el Verbo” en esta Navidad que se aproxima.

El relato de Lucas 1,26-38 comienza ubicándonos en el tiempo (seis meses después de la concepción de Juan) y en el espacio (Nazareth, ciudad de Galilea). Luego nos presenta el personaje central, María, y nos da algunas informaciones sobre ella (su desposorio con José, de la descendencia de David, y su virginidad). En correlación con la profecía de Natán comprendemos la importancia de la frase: “desposada con un hombre llamado José, de la casa de David”. El profeta Natán dice: “El Señor Dios le dará el trono de David su padre”. De esta forma, el relato de Lucas está enraizado en la larga historia de salvación que espera la venida del Mesías, el hijo de David. Con todos estos datos iniciales, el relato se concentra en la narración del llamado que Dios, por medio del Ángel Gabriel, le hace a María para cooperar en el plan de Dios engendrando al Mesías esperado, quien es descendiente de David, pero sobre todo “Hijo de Dios”.

La misión concreta de María con la persona del Mesías: la concepción y nacimiento del hijo de David (1,30-33) María es llamada para colocarse completamente al servicio de Jesús dándole existencia humana a partir de su capacidad natural de mujer: “Vas a concebir y dar a luz un hijo” (1,31). Pero su misión no se limita sólo a esto, Dios le pide también que le dé un “nombre” al niño, “y le pondrás por nombre Jesús”. En esta frase Dios le está solicitando que se ocupe de su desarrollo plenamente humano del Hijo de Dios, que lo eduque. Así, el servicio de María implica entrega total en el don de todo su ser, de todo su tiempo, de su feminidad, de sus intereses, de todas sus capacidades, de su proyecto de vida al servicio de Dios.

La acción creadora del Espíritu Santo en el vientre de María: se engendra al Hijo de Dios (Lc 1,34-35)
“El Espíritu Santo sobrevendrá sobre ti...” El profeta Isaías había anunciado que el Espíritu Santo debía “reposar” de manera especial sobre el Mesías (cfr. Is 11,1-6; 61,1-3). La frase nos recuerda la acción creadora de Dios en Gn 1,1-2: el Espíritu de Dios genera vida. “El poder del Altísimo te pondrá bajo su sombra” Tenemos en esta frase tan importante el mensaje de la novedad de la virginidad fecunda. La acción eficaz de Dios pone a María “bajo su sombra”. Esta frase nos remite a Éxodo 40,35, donde aparece la imagen bíblica de la “shekiná”, que es la gloria de Dios que desciende para habitar en medio de su pueblo en la “Tienda del Encuentro” o “Tienda de las citas divinas”. Se trata de una imagen muy diciente: la nube que “cubre” la Tienda del Encuentro significaba la presencia de Dios en medio de su pueblo. Pues bien, ahora el seno de María “cubierto por la sombra” es el lugar de la presencia divina. Retomando lo esencial de estas dos expresiones puestas juntas, “el Espíritu vendrá sobre ti” y “el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra”, podemos decir que la acción del Espíritu en María es la expresión concreta: (a) del auxilio de Dios en la misión que debe cumplir: ser madre del Salvador, (b) del poder de Dios creador, (c) del tipo de relación que Dios quiere establecer con ella y con la humanidad: una cercanía casi total, un abrazo amoroso que le da plenitud a su existencia al sumergirla en su propia gloria.

“Por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios” En la Biblia, la santidad es el atributo esencial de Dios. En la visión de Isaías, los serafines cantaban: “Santo, Santo, Santo, el Señor, Dios del universo” (Isaías 6,3). La santidad hará de Jesús un “Hijo de Dios” diferente de los reyes de Israel quienes se consideraban “hijos adoptivos de Dios” cuando ascendían al trono.

María acepta la anunciación (1,38) Todo lo que el Espíritu hace en María está en función de Jesús: el Mesías entra en la historia humana por medio de la acción del Espíritu creador de Dios en María. De esta manera el relato de la vocación de María ilumina nuestra comprensión del misterio del Hijo que toma carne en la naturaleza humana. Todo se hace posible gracias al “sí” de María: “Hágase en mí según tu Palabra” (1,28). Entonces María entra en el proyecto de Dios. Con sus mismas palabras se da el título más bello del Evangelio: “servidora”. Jesús en la última cena se hará llamar de la misma manera: “Yo estoy entre vosotros como el que sirve” (22,27). Al ponerse al servicio de Dios, con entrega total como la de una esclava, María se convierte en modelo de los discípulos y en modelo de toda la Iglesia. Acogerá al Señor en su seno, pero no se lo guardará para ella: primero lo llevará hasta la casa de Zacarías e Isabel, luego lo presentará a los pastores el día del nacimiento y finalmente se lo ofrendará a Dios y a la humanidad tanto en el Templo como en la Cruz.
Hoy contemplamos en oración, guiados por la Palabra del Evangelio, el misterio de esta vocación que cambió la historia del mundo. La Palabra suscita en nosotros una gran acción de gracias y al mismo tiempo la conciencia profunda de que cada uno de nosotros tiene un llamado para participar activamente en la obra de la salvación.
 

Padre Fidel Oñoro, CJM
Centro Bíblico Pastoral para la América Latina (CEBIPAL) del CELAM
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PARA COMPARTIR CON NUESTRA COMUNIDAD

  • “Tu trono durará por siempre”. El trono de David, es su propio corazón en el cual reina de Dios, aunque de manera imperfecta. Pero llegará aquel descendiente suyo “Jesucristo” quien hará perfecto este trono “aprended de mí que soy manso y humilde de corazón” (Mt 11,29). Este es el trono en el que Dios quiere reinar para siempre. Hagamos de nuestro corazón un trono digno de Dios, imitando a Cristo. Dios se ha creado una casa -el corazón del hombre- para habitar en él (2S 7,1-5.8b-12.14a.16).
  • Jesús es el Misterio escondido desde la creación del mundo. Es decir, el sacramento de la presencia y poder del Padre. Se ha manifestado en la plenitud de los tiempos (Gál 4,4) y nos ha revelado en su persona, que nuestro destino está más allá del tiempo, que estamos llamados a participar de la naturaleza de Dios y que nuestra salvación está en vivir solo para Dios, pues somos suyos (Rm 16,25-27).
    “Alégrate”. Es la primera palabra pronunciada por el ángel Gabriel a María. La alegría es la nota característica del Evangelio, porque es el anuncio de la llegada de una vida. El Hijo de Dios que traerá a todos los hombres la verdadera vida. Vida que nos devuelve el Espíritu, el único que hace posible nuestra comunión con la Trinidad y, por tanto, que nuestro ser llegue a su verdadera plenitud (Lc 1,26-38).
  • La Eucaristía es siempre entrega de vida. Jesús se nos dona  así mismo en la Palabra, en su cuerpo y en su sangre; de esta manera se va encarnando permanentemente en nosotros. Renovemos día tras día nuestro deseo de recibir a Jesús y dispongamos convenientemente nuestro corazón con ininterrumpidos deseos y actos de amor hacia él.
  • CEC 484-494: la Anunciación; CEC 439, 496, 559, 2616: Jesús es el Hijo de David; CEC 143-149, 494, 2087: “La obediencia de la fe”.

Para estos días

CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO 2020, 20 DE DICIEMBRE.

La Virgen y San José, con su fe, esperanza y caridad, salen victoriosos en la prueba. No hay rechazo, ni frío, ni oscuridad, ni incomodidad, que les pueda separar del amor de Cristo que nace. Ellos son los benditos de Dios que le reciben. Dios no encuentra lugar mejor que aquel pesebre, porque allí estaba el amor inmaculado que lo recibe.

Al igual que nuestra Santísima Madre la Virgen María, estamos dispuestos a tener como único propósito en la vida hacer la voluntad del Señor, y meditar en nuestro corazón el misterio del nacimiento de Cristo. ¿He cumplido los compromisos que me propuse? ¿Cómo hemos cumplido esos compromisos que nos hemos propuesto anteriormente? ¿En qué he tenido éxito, en qué he fallado? ¿Estoy dispuesto a cumplir y ser fiel al igual que María lo fue en su vida?

Nos unimos a la Virgen y San José, con un sincero deseo de renunciar a todo lo que impide que Jesús nazca en nuestro corazón.
 

NAVIDAD: ESPERANZA SACERDOTAL

Hermanos sacerdotes: “El Dios de la esperanza los llene de todo gozo y paz en el creer, para que abunden en esperanza por el poder del Espíritu Santo” (Rm 15, 13). El tiempo del Adviento y la perspectiva de la Navidad animan a toda la Iglesia a mantenerse despierta en la invocación de su Señor que viene: ¡Maranathá! La certeza del Dios-con-nosotros es, sin duda, la garantía interior que nos mueve para entregarnos siempre con más generosidad al ministerio que hemos recibido. En este Año Sacerdotal, el actual tiempo litúrgico es por demás propicio para renovar nuestra esperanza en el Señor Jesús y para dejar que el Espíritu Santo dinamice, desde nuestra entrega amorosa a Cristo y a su Iglesia, el ministerio que desempeñamos en favor de nuestros hermanos, tan necesitados de una palabra de ánimo.

1. Cristo, nuestra esperanza. En realidad, sólo Cristo es nuestra esperanza (cf. 1Tm 1, 1). Sólo a Él debemos mirar constantemente para que de la contemplación de su rostro brote el impulso que nos hace caminar con la frente en alto hacia el futuro. Estos tiempos litúrgicos nos mueven a reconocer dos facetas en las que Cristo es nuestra esperanza. Por una parte, porque hacia Él se dirige toda la historia de la humanidad. En Él se encuentra el faro de nuestro reposo eterno y, lo aclamamos como juez poderoso y misericordioso que entrega a cada hombre su recompensa en razón de las obras de misericordia que ha realizado en su vida. Por eso no desfallecemos cuando el mundo contesta incluso, agresivamente nuestra vida de caridad y, por eso deseamos valorar cada vaso de agua que entregamos al sediento, cada prenda que damos al desnudo, cada gesto de aliento que brindamos al decaído, porque en todo ello sabemos que llevamos a cabo la hermosa vocación cristiana de vivir en el amor y, lo hacemos reconociendo a Cristo presente en nuestros hermanos, los hombres. Esta certeza debe renovarnos interiormente para calibrar nuestra respuesta, siempre con mayor generosidad y libertad. Pero en este tiempo aclamamos al Señor en su primera venida, la que nos permitió reconocer la cercanía de Dios en nuestras vidas y su oferta de salvación. Delante del Niño Dios en el pesebre volvemos a sentir el gozo característico de la esperanza (cf. Rm 12, 12) y, la convicción interior de que la esperanza no puede desilusionarnos (cf. Rm 5, 5).

2. El sacerdote, hombre de esperanza. El sacerdote, como todo cristiano, está llamado a vivir la virtud de la esperanza como uno de los ejes de su espiritualidad. El Catecismo de la Iglesia Católica nos recuerda que “la virtud de la esperanza corresponde al anhelo de felicidad puesto por Dios en el corazón de todo hombre; asume las esperanzas que inspiran las actividades de los hombres; las purifica para ordenarlas al Reino de los cielos; protege del desaliento; sostiene en todo desfallecimiento; dilata el corazón en la esperanza de la bienaventuranza eterna. El impulso de la esperanza preserva del egoísmo y conduce a la dicha de la caridad” (n. 1818). En este sentido, la esperanza corresponde plenamente al espíritu evangélico, que convierte en aquellos que se han despojado de las vanidades del mundo en receptáculos disponibles para la acción de la gracia divina, lo cual se convierte en un cántico de alabanza al Dios misericordioso.

3. Un ministerio de esperanza. Nuestro tiempo, en particular, requiere de testigos de la esperanza y, una de las facetas de nuestro ministerio sacerdotal debe ser precisamente impregnar la vida de los fieles de esperanza. Hay muchas razones humanas para el desaliento. Pero siempre hay una razón superior para la esperanza. Cuando la violencia nos amenaza, cuando el mercantilismo hedonista nos asfixia, cuando las rupturas familiares y sociales nos desmoronan y cuando el individualismo nos repliega al rincón de nuestros caprichos, la paz, la reconciliación, la libertad y el amor son la única verdadera esperanza que hemos de brindar al mundo. Es verdad que no podemos ignorar las dificultades, particularmente duras en nuestra cultura, tanto por las abundantes exigencias del ministerio como por las incomprensiones e incluso persecuciones que lo acompañan. Pero hoy más que nunca es necesario vestirnos de la armadura de la justicia, para poder brindar esperanza a nuestros hermanos. En nuestro ministerio hay una original referencia comunitaria: hemos de vivir la esperanza y hemos de comunicar esperanza. Pablo lo decía: “Nuestra esperanza respecto a ustedes está firmemente establecida, sabiendo que como son copartícipes de los sufrimientos, así también lo son de la consolación” (2 Co 1, 7). Es momento de buscar la esperanza como una realidad común. “No se llega a la esperanza única a la que hemos sido llamados, si no se corre hacia ella con el alma unida a los demás” (S. Gregorio Magno, Regla Pastoral, III, 22). Es verdad que atendemos realidades muy diversas y, que requerimos de una gran flexibilidad, sobre todo en el prisma multicolor de nuestra ciudad. Más que nunca se aplica aquí aquel comentario que San Juan de Ávila hacía dirigiéndose a los párrocos: “Menester es mucha prudencia para saber llevar a tanta diversidad de gentes y, aplicar a cada uno su medicina según a cada uno conviene” (Escritos Sacerdotales, Católica, Madrid 2000, 175). Pero sin duda una medicina que hoy todos necesitamos es la esperanza. Todos los recursos de nuestro ministerio tienen una dimensión de esperanza, a fin de que cada ministro del Evangelio seamos BUENA NUEVA para: las familias, los alejados, los jóvenes y los pobres de nuestra Arquidiócesis; ellos esperan de nosotros el anuncio de la Palabra que no pasa, la administración de los Sacramentos de la Vida Eterna, la animación de la comunión y la caridad sobre la que hemos de ser juzgados en el último día.

4. Spes nostra, Salve! La figura de María, mujer de Adviento, es también en este caso un referente obligado. Es ella quien esperó en su seno el nacimiento del salvador y, debido a ello, es por excelencia la mujer de la esperanza. ¡La disponibilidad total a la Palabra de Dios —realización eficaz de la esperanza— se expresó en el “Fiat!” del que misteriosamente Dios quiso hacer depender nuestra redención. También ella, después del misterio Pascual, perseveró con los apóstoles en la oración implorando el Espíritu que habría de conducir a la Iglesia hacia la verdad completa. Bajo su protección ponemos los esfuerzos y la cotidiana entrega generosa de nuestros sacerdotes.

Mons. Jonás Guerrero Corona
Obispo Auxiliar de México
Año 2009

INTENCIÓN MISIONERA

PARA VER EL VIDEO DE LA INTENCIÓN MISIONERA DEL MES DE DICIEMBRE DE 2020, CLICK AQUÍ.