Fraternidad Sacerdotal

LA COMUNIÓN FRATERNA

EN Y DESDE LA UNIÓN APOSTÓLICA DEL CLERO

1.1 Hermanos en el Presbiterio diocesano.

El anhelo de todos los Pastores es el de ser apreciados y tener buenos hermanos en el Presbiterio diocesano y en la comunidad local. Quisiéramos ser hermanos y amigos de todos.

Con esta comunión fraterna respondemos a Jesús, quien en la Iglesia nos llama a amarnos recíprocamente como Él nos ama, a ser “uno” (Cf. Jn 17, 11) y a vivir la íntima fraternidad sacramental (Cf. PO 8) establecida entre nosotros por el sacramento del Orden.

La realidad es que por el sacramento del Orden “cada sacerdote está unido a los otros miembros del presbiterio por particulares vínculos de caridad apostólica, de ministerio y de fraternidad” (PO. 8). Somos doblemente hermanos. Cada presbítero, en efecto, está inserto en el Orden de los Presbíteros constituyendo aquella unidad que se puede llamar una verdadera familia en la cual los lazos no vienen de la carne o de la sangre sino de la gracia del Orden (DMVP, 25).

El presbiterio diocesano:

  • Es expresión esencial de la Iglesia particular y de su espiritualidad.
  • Es lugar privilegiado en el cual el sacerdote debería encontrar los medios específicos de santificación y de evangelización y ser ayudado a superar los límites y las debilidades que son propios de la naturaleza humana y que hoy son particularmente  sentidos (DMVP, 27).
  • Es la expresión diocesana fundamental de nuestra íntima fraternidad sacramental. La comunión fraterna en el presbiterio diocesano, entonces, es una necesidad, un don y una tarea.
  • Construir el Presbiterio como una “familia de pastores”, entonces, es un derecho y un deber.

 

En la comunión fraterna y mediante ella, los Pastores podemos “santificarnos”: unirnos a Jesús presente en nuestros cohermanos, amar más y mejor,  y configurarnos con Cristo hermano, amigo de cada uno y Pastor de todos. La comunión fraterna es camino fundamental, también, para llegar a ser ministros eficaces de comunión. Esta comunión y ayuda fraternas hacen posible y fructuosa la pastoral de conjunto diocesana y la colaboración pastoral entre nosotros, para que el mundo crea (Jn.17). Santificarse viviendo la comunión fraterna y la ayuda fraterna es, pues, un elemento y una expresión diocesana propia de los Pastores.

La caridad pastoral nos mueve a vivir esta comunión fraterna en el Presbiterio diocesano:

  • Con el Obispo: mediante una relación de hijo, hermano, amigo y colaborador sincero.
  • Con los hermanos presbíteros y Diáconos: mediante la comunión y la ayuda fraternas que construyen el presbiterio diocesano como familia de los pastores (Cf. PO 8, LG 28, CD 28, PDV 74, DMV 27).

 

La caridad pastoral nos impulsa, también, a vivir una relación de hermanos y de pastores con los fieles laicos y con  los demás miembros de la comunidad (Cf. PO 9), viviendo la comunión con ellos y promoviendo su participación efectiva en la evangelización.

 

1.2 Ayudarnos y ayudar a vivir la fraternidad sacramental.

Teniendo ya en la Diócesis el presbiterio diocesano, las Vicarías foráneas, la Comisión diocesana del clero, sería útil todavía promover entre los Pastores diocesanos algún grupo de Unión Apostólica? Qué ganaría nuestro presbiterio con ello?.

Para apreciar el aporte específico de la UAC en este campo de la comunión fraterna, reflexionemos sobre lo que Dios pide a todos los Pastores: vivir la comunión sacramental de oración, ministerio pastoral y caridad pastoral (Cf. PO 8); vivir la comunión fraterna en el Presbiterio diocesano; y ayudarlo a crecer con diversas expresiones de vida comunitaria entre los Pastores.

Veamos, ahora, lo que tiene de específico la UAC en cuanto a comunión fraterna entre sus Miembros:

  • La Unión apostólica del Clero (UAC) se propone vivir la íntima fraternidad sacramental y promueve la comunión y la ayuda fraterna  entre los ministros ordenados.
  • La nota característica de la UAC consiste en fomentar la fraternidad que dimana del Sacramento del Orden, para favorecer en el clero y en la Iglesia, una vida de comunión inspirada en el modelo de vida de los Apóstoles con Cristo, fundamentada en la comunión Trinitaria y testimoniada en la caridad pastoral (Est, 1).
  • Para desarrollar la caridad pastoral, los Miembros de la UAC se unen plenamente a Cristo y a su Iglesia, ayudándose recíprocamente, y con todos los hermanos, para que la vida de comunión se manifieste en una verdadera fraternidad  sacramental y pastoral (Est, 8).
  • El grupo UAC ayuda a construir el Presbiterio diocesano y vive la comunión y colaboración con los cohermanos de la Diócesis y del mundo entero.
  • Podemos vivir la UAC en las vicarías foráneas, en los grupos de amistad sacerdotal y en otras formas de comunión fraterna dentro del clero diocesano.

 

En este campo de la comunión fraterna, la UAC se propone algunos servicios específicos hacia los cohermanos:

  1. Sostener y ayudar al hermano  en crisis, en situaciones de desaliento, o en dificultad  económica   (Est, 30).
  2. Mantenernos abiertos a servir a todos los ministros ordenados diocesanos (presbíteros, obispos y diáconos).
  3. Apreciar, estimular y promover las nuevas formas de comunión (grupos de oración, de reflexión, de diálogo, de amistad y de compartir de vida) que corresponden a las exigencias actuales de tantos ministros ordenados diocesanos (Est, 28).
  4. Promover experiencias recíprocas de hospitalidad y abrimos a nuevas formas de comunión que el Espíritu Santo irá sugiriendo, también con ministros de otras confesiones (Est, 30).
  5. Cultivar la comunión eclesial, sea en el plano diocesano fomentando un clima de confianza recíproca entre los hermanos y de confianza y obediencia hacia el Obispo; sea en el plano universal demostrando fidelidad al Santo Padre (Est. UAC 3) y comunión de servicio a toda la Iglesia.
  6. Valorar la riqueza de la diversidad ministerial y de la comunión en la edificación de la Iglesia (Est, 24) y favorecer el espíritu de comunión y de fraternidad (Est, 30).

En síntesis, Dios llama a todos los Pastores a vivir la fraternidad sacramental, pero Él ha dado dones y sensibilidad especiales a algunos para convertirse en especiales hermanos y servidores de los otros. La santificación personal y el servicio al clero tienen necesidad de estos “signos” y “servidores”.

La Unión Apostólica del Clero, a través de estos “hermanos y servidores”, hace un servicio muy importante para los cohermanos; ella se propone vivir el Presbiterio diocesano y de ponerse enteramente a su servicio, con los elementos de la espiritualidad de la propia Iglesia particular; además, busca estar en plena comunión con la Iglesia universal, especialmente en relación al Magisterio que se refiere al clero.

En la UAC nos unimos para “ayudarnos” a vivir la comunión fraterna y para “ayudar” a que los otros hermanos la vivan en el Presbiterio diocesano y en todos los niveles.

 

1.3 ¿Cómo viven y qué hacen las Fraternidades o Grupos UAC?

En los Presbiterios diocesanos hay muchos grupos sacerdotales con diferente finalidad: algunos se reúnen por motivos de trabajo pastoral; otros, para compartir experiencias, reflexiones, amistad, descanso, etc. Hay, también, cohermanos que buscan grupos de comunión fraterna y de edificación espiritual.

La Unión Apostólica del Clero (UAC) propone vivir la experiencia de Fraternidad, grupo o cenáculo  (Cf. Mt. 26,20), en el Presbiterio diocesano y a su servicio (Cf. Proemio y Est, 28). Así, ella se convierte en una casa y escuela de comunión, que nos ayuda a vivir la Iglesia particular y la espiritualidad de comunión.

Las Fraternidades o grupos UAC se proponen servir a los hermanos y al Presbiterio. Cada grupo busca ser una fraternidad de vida y un equipo de servicio en el Presbiterio diocesano. La UAC ofrece un espacio providencial en la base  para vivir y crecer en esta comunión fraterna y en el servicio a los cohermanos en el Presbiterio diocesano y fuera de él.

 

Los miembros de la Fraternidad o grupo UAC:

  1. Se reúnen periódicamente en el grupo para experimentar la caridad fraterna, hacer revisión de vida y recabar de su encuentro sostén y estímulo para su actividad apostólica (Cf. Preámbulo y Est, 28).
  2. Fomentan la comunicación, la solidaridad, la amistad y la convivencia. Ofrecen acogida, promueven la hospitalidad, el reconocimiento positivo, el compartir.
  3. Comparten oración (alguna parte de la Liturgia de las Horas) y, algunas veces, la Eucaristía. Crecen en amistad y se edifican espiritualmente los unos a los otros, especialmente con la revisión evangélica de vida.
  4. Fomentan el diálogo. Comparten reflexión y se estimulan al estudio.
  5. Avivan su caridad pastoral y se ayudan en el ministerio. Van a prestar servicios concretos a los pastores más necesitados.
  6. Viven la solidaridad fraterna con todos los pastores del mundo celebrando una Eucaristía cada año por los miembros de la Unión Apostólica (vivos y difuntos);  orando cada día por todos los pastores del mundo; y entregando con gusto a la Dirección nacional UAC la cuota económica con la cual ayudan a sostener los servicios de la UAC en la nación, en nuestro Continente y en el mundo entero (Cf. Est., 72).

En sus encuentros el grupo UAC generalmente hace varios pasos: acogida, oración comunitaria (compartir de la Palabra, revisión evangélica de vida, edificación espiritual); compartir de experiencias pastorales y  diálogo sobre temas importantes; se asumen compromisos para la vida del grupo y para el servicio a los hermanos en el Presbiterio, y se hace un ágape fraterno. La frecuencia de los encuentros depende del interés de los miembros y de sus posibilidades. Por ello, conviene que los grupos sean pequeños, entre amigos o vecinos, para facilitar el compartir continuo y los encuentros frecuentes.

 

1.4 ¿Por qué participar en una Fraternidad o Grupo UAC?

Es muy útil y agradable porque:

  • Nos ayuda a tener un espacio de comunión, en donde se vive la radical forma comunional que tiene el ministerio ordenado, para vivir en unidad y ayudarnos los unos a los otros.
  • Es un medio privilegiado para alcanzar la santificación personal (Cf. Mt. 26,20) y la ayuda fraterna  en otros campos (Est. UAC 20, 28).
  • Nos une para ayudar mejor a otros hermanos ministros ordenados y para colaborar a construir “presbiterio diocesano”.
  • Nos ayuda a crecer en las diversas dimensiones: humana, espiritual, intelectual y pastoral.
  • Nos permite utilizar el “derecho de asociación” consagrado por la Iglesia (Cf. CIC 312 – 320).
  • Promueve la ayuda mutua en el  ministerio pastoral.
  • Ayuda a que la vivencia comunitaria se convierta en testimonio evangelizador. El Grupo UAC se convierte en “signo” de vida apostólica y en “servidor” del clero en la Diócesis y fuera de ella.

 

DIALOGUEMOS:

  1. ¿Cuáles medios nos están ayudando a construir y fortalecer el Presbiterio diocesano como “Familia de los Pastores”?
  2. Para los Pastores y para nuestro Presbiterio diocesano, ¿qué tan útil es la propuesta de comunión fraterna que promueve la UAC?  Por qué?