Fraternidad Sacerdotal

Compartimos experiencias, reflexiones y propuestas para fomentar la comunión y ayuda fraterna entre los Pastores.

Mons. Juan de Dios Rojas Pajuelo

En el mundo moderno, tan zarandeado por doctrinas opuestas y contrapuestas, con una aceptación plena del pluralismo y el surgir de variados movimientos en el seno de la Iglesia, podemos encontrar sacerdotes que ven las cosas “en modo diferente” del cohermano. Puede y de hecho muchas veces se filtra un sutil rechazo de la posición contraria, que identifica ideas con personas, de tal modo que, no aceptando las ideas, no se acepta al otro, hasta volverlo antipático y hostil. Puede en este contexto hablarse aún de “fraternidad sacerdotal”?.

Para responder a esta pregunta quisiera que refrescáramos nuestra memoria con algunos conceptos “antiguos” y siempre inspiradores.

Ante todo conviene recordar que la fraternidad no solo nace en la ordenación sino que se construye día a día con una fuerte dosis de espiritualidad. Es necesario pedir el don de la fraternidad y purificarse cada día pidiendo perdón por las faltas a la caridad fraterna y por el escándalo y anti testimonio que produce frente a los demás.

San Pablo nos ilumina diciendo que Cristo nos ha reconciliado, ha hecho de los dos pueblos o dos “bandos” uno solo, y ya no hay para él progresista o conservador, ortodoxo o liberal, todos son uno en Cristo Jesús (cfr.Gal.3,28).