Para Nuestro Ministerio

LA NUEVA EVANGELIZACIÓN PARA LA TRANSMISIÓN DE LA FE CRISTIANA

El social – migración – globalización
El gran fenómeno migratorio, que impulsa cada vez más a las personas a dejar sus países de origen y vivir en contextos urbanizados. Se están produciendo formas de contaminación y de desmoronamiento de los puntos de referencia fundamentales de la vida, de los valores por los cuales comprometerse, de los mismos vínculos a través de los cuales cada individuo estructura la propia identidad y tiene acceso al sentido de la vida. El resultado cultural de estos procesos es un clima de extrema fluidez y “liquidez” dentro del cual hay siempre menos espacio para las grandes tradiciones, incluidas las religiosas, cuya función es estructurar en modo objetivo el sentido de la historia y la identidad de los sujetos.
Con este escenario social se relaciona el fenómeno conocido el término globalización, realidad no fácilmente descifrable, que exige de parte de los cristianos un fuerte trabajo de discernimiento. La globalización puede ser interpretada como un fenómeno negativo, si prevalece la hermenéutica determinista, vinculada solamente con la dimensión económica y productiva; sin embargo puede ser leída como un fenómeno de crecimiento, en el cual la humanidad aprende a desarrollar nuevas formas de solidaridad y nuevos caminos para compartir el progreso de todos hacia el bien.[23]
En un escenario como éste, la nueva evangelización nos permite aprender que la misión se encuentra en todos los cinco continentes. Es necesario aprender a conocer, también nosotros, los sectores y los ambientes que son ajenos a la fe, porque no la han encontrado nunca o porque se alejaron de ella… Tener las energías para proponer la cuestión de Dios en todos aquellos procesos de encuentro, mixtura y reconstrucción de tejidos sociales, que están en acto en cada uno de nuestros contextos locales.

Los medios de comunicación social
No existe lugar en el mundo que hoy no pueda ser alcanzado y, por lo tanto, no pueda estar sujeto al influjo de la cultura de los medios de comunicación y de la cultura digital, que se estructura cada vez más como el “lugar” de la vida pública y de la experiencia social.
En tal contexto, la nueva evangelización exige a los cristianos la audacia de estar presentes en estos “nuevos areópagos”, buscando los instrumentos y los caminos para hacer comprensible, también en estos lugares ultramundanos, el patrimonio de educación y de sabiduría custodiado por la tradición cristiana.[24]

El económico
A partir de la voz de los pobres, de las Iglesias se espera aún mucho en términos de sensibilización y de acción concreta.

La investigación científica y tecnológica
Vivimos en una época en la cual no cesamos de admirarnos por los maravillosos pasos que la investigación ha sabido superar en estos campos. Todos podemos experimentar en la vida cotidiana los beneficios que provienen de estos progresos. Todos dependemos cada vez más de tales beneficios. De este modo, la ciencia y la tecnología corren el riesgo de transformarse en los nuevos ídolos del presente. Es fácil en un contexto digitalizado y globalizado hacer de la ciencia nuestra nueva religión…

El político
En este escenario, existen temas y sectores que han de ser iluminados con la luz del Evangelio: el empeño por la paz, el desarrollo y la liberación de los pueblos; el mejoramiento de las formas de gobierno mundial y nacional; la construcción de formas posibles de escucha, convivencia, diálogo y colaboración entre diversas culturas y religiones; la defensa de los derechos del hombre y de los pueblos, sobre todo de las minorías; la promoción de los más débiles; la protección de la creación y el empeño por el futuro de nuestro planeta.


Actitudes ante los desafíos

  • Ante semejantes cambios es natural que la primera reacción sea el turbamiento y el miedo, en cuanto nos enfrentamos con transformaciones que interrogan nuestra identidad y nuestra fe hasta las raíces. Resulta natural asumir esa actitud crítica de discernimiento varias veces evocada por el Papa Benedicto XVI, cuando nos invita a una relectura del presente a partir de la perspectiva de esperanza que el cristianismo ofrece como don. [26]
  • Esta actitud, al mismo tiempo, deberá funcionar como autocrítica del cristianismo moderno, el cual debe siempre de nuevo aprender a comprenderse a sí mismo a partir de las propias raíces. 
  • Aquí encuentra su específico carácter y su fuerza la nueva evangelización como instrumento: “Nueva evangelización” quiere decir, por lo tanto, trabajar en nuestras Iglesias locales para construir caminos de lectura de los fenómenos ya indicados, permitiendo traducir la esperanza del Evangelio en términos practicables. Esto significa que la Iglesia se edifica aceptando confrontarse con estos desafíos, siendo cada vez más la constructora de la civilización del amor.
  • Además, “nueva evangelización” quiere decir tener la audacia de formular la pregunta acerca de Dios al interno de estos problemas, realizando lo específico de la misión de la Iglesia y mostrando de esta manera cómo la perspectiva cristiana ilumina en modo inédito los grandes problemas de la historia. La nueva evangelización exige que nos confrontemos con estos escenarios, no permaneciendo cerrados en los recintos de nuestras comunidades y de nuestras instituciones, sino aceptando el desafío de entrar dentro de estos fenómenos, para tomar la palabra y ofrecer nuestro testimonio desde adentro. 
  • En este contexto, “nueva evangelización” significa para la Iglesia sostener con convicción el esfuerzo de ver a todos los cristianos unidos en la manifestación al mundo de la fuerza profética y transformadora del mensaje evangélico. La justicia, la paz, la convivencia entre los pueblos y la salvaguardia de la creación son las palabras que han signado el camino ecuménico de estas décadas. Los cristianos, todos unidos, las ofrecen al mundo como lugares en los cuales es posible hacer emerger la cuestión de Dios en la vida de los hombres. Estas palabras, en efecto, adquieren su sentido más auténtico sólo a la luz y en el contexto de la palabra de amor que Dios nos ha dirigido en su Hijo Jesucristo.
  • Ante la necesidad religiosa y del deseo de espiritualidad, que a partir de las jóvenes generaciones emerge con renovado vigor, “nueva evangelización” pide a la Iglesia que sepa discernir los signos de la acción del Espíritu, orientando y educando sus expresiones, en vista de una fe adulta y consciente hasta alcanzar «la plena madurez de Cristo» (Ef. 4, 13). [27] n. 7

 

LA NUEVA EVANGELIZACIÓN

Es urgente.

Es una exigencia del momento histórico que estamos viviendo (ibídem, n. 3, p. 16).

La misión evangelizadora de la Iglesia

  • La Iglesia tiene que configurarse con Cristo crucificado y cumplir su vocación de Iglesia madre, que genera hijos para Dios, transmitiendo la fe, enseñando el amor que genera y alimenta los hijos (n.2, p.11). Ella tiene el deber de evangelizar, como tarea central, anunciando a Cristo creído y testimoniado. Transmitir la fe significa esencialmente anunciar a Jesucristo, transmitir las Escrituras, y sobre todo el Evangelio, que permiten conocer a Jesús, el Señor.
  • La Iglesia, por una parte, tiene la dimensión misionera, ella es por naturaleza misionera, enviada a reflejar la misión trinitaria y a evangelizar a todas las gentes. Ella es agente, actor de la evangelización (p. 13, n 2).
  • Por otra parte, la Iglesia ha de evangelizarse para evangelizar. Ella agradece la obra de Dios en ella misma, reconoce la primacía de Dios en la evangelización, y se reconoce como fruto de la evangelización (Cf p. 14 – 15, n 3-4). El discipulado se necesita antes y en la acción de evangelizar. En la evangelización hay que escuchar y discernir, afrontar la situación de cambio y los desafíos a la evangelización.

 

¿Qué es y en qué consiste la NUEVA EVANGELIZACIÓN?

Al inicio del ministerio pontificio de Juan Pablo II, Nueva Evangelización se refería al tipo y estilo de evangelización: nueva en su ardor, en sus métodos y en sus expresiones (5, p 22).
Desde la Novo Milenio Ineunte y en los Sínodos de Obispos para los diversos Continentes, la Nueva evangelización es el esfuerzo de renovación que la Iglesia está llamada a hacer para cumplir su misión hoy.

 

La Nueva Evangelización en la vida de la Iglesia:

  • Implica «reavivar en nosotros el impulso de los orígenes, dejándonos impregnar por el ardor de la predicación apostólica después de Pentecostés. Juan Pablo II, Carta Apostólica Novo milenio ineunte (6 de enero de 2001), 40: AAS 93 (2001), 294).
  • Revivir en nosotros el sentimiento apremiante de Pablo, que exclamaba: “¡ay de mí si no predicara el Evangelio!” (1 Co 9,16). Juan Pablo II, Carta Apostólica Novo milenio ineunte (6 de enero de 2001), 40: AAS 93 (2001), 294).
  • Es una acción sobre todo espiritual, es la capacidad de hacer nuestros, en el presente, el coraje y la fuerza de los primeros cristianos, de los primeros misioneros (5, p 22).
  • Es una actitud, un estilo audaz. , 5
  • Es un relanzamiento espiritual de la vida de fe de las Iglesias locales (n. 5. pág. 24).
  • Es transformación que la Iglesia sabe imaginar para continuar a vivir la propia misión de anuncio dentro de estos nuevos escenarios (n. 10, pág. 46).
  • Es nueva atención de la Iglesia a su misión fundamental (10, pág. 43)
  • Es una asunción de nuevas responsabilidades y de nuevas energías en vista a una proclamación gozosa y contagiosa del evangelio de Jesucristo (n. 5. pág. 24);
  • La nueva evangelización es lo contrario a la autosuficiencia y al repliegue sobre sí mismo, a la mentalidad del status quo y a una concepción pastoral que retiene suficiente continuar a hacer las cosas como siempre han sido hechas… es tiempo que la Iglesia llame a las propias comunidades cristianas a una conversión pastoral, en sentido misionero, de sus acciones y de sus estructuras.[32]n.10

 

La Nueva evangelización en la misión de la Iglesia:

  • Es una acción evangelizadora nueva en su ardor, en sus métodos y en sus expresiones (5, p 22).
  • Está llamada a dar respuesta adecuada a los signos de los tiempos, a las necesidades de los hombres y de los pueblos de hoy, a los nuevos escenarios que diseñan la cultura a través de la cual contamos nuestras identidades y buscamos el sentido de nuestras existencias. Nueva evangelización significa, por lo tanto, promover una cultura más profundamente enraizada en el Evangelio, 23
  • La misión ad intra es signo creíble y estímulo para la misión ad extra, y viceversa». [31] El cristiano y la Iglesia o son misioneros o no son tales. Quien ama la propia fe se preocupará también de testimoniarla, de llevarla a los otros y permitir a los otros de participar en ella. La falta de celo misionero es carencia de celo por la fe. Al contrario, la fe se robustece trasmitiéndola.n.10
  • Con el programa de la nueva evangelización, la Iglesia desea introducir, en el mundo de hoy y en la actual discusión, su temática más original y específica: el anuncio del Reino de Dios, iniciado en Jesucristo. No hay situación eclesial ni comunidad eclesial que pueda sentirse excluida de este programa. N. 10
  • Con el Atrio de los Gentiles pone de manifiesto la audacia de los cristianos de no renunciar jamás a buscar positivamente todos los caminos para delinear formas de diálogo que correspondan a las esperanzas más profundas y a la sed de Dios de los hombres. Tal audacia permite colocar dentro de este contexto la pregunta sobre Dios, compartiendo la propia experiencia en la búsqueda y comunicando como un don el encuentro con el Evangelio de Jesucristo.

 

Los pasos en la nueva evangelización:

  • Abrir caminos de discernimiento sobre los cambios que están afectando la vida cristiana, n. 5
  • Una relectura de la memoria de fe (n. 5. pág. 24) ;
  • Saber leer y descifrar los nuevos escenarios, que en estas últimas décadas han surgido dentro de la historia humana, para habitarlos y transformarlos en lugares de testimonio y de anuncio del Evangelio, n. 6
  • Exige un primer momento de auto verificación y de purificación, para reconocer los vestigios de temor, de cansancio, de aturdimiento, de repliegue sobre sí mismo, que la cultura en la cual vivimos haya podido generar en nosotros n. 5. 
  • En un segundo momento, será urgente el impulso, la puesta en marcha, gracias a la acción del Espíritu Santo, hacia aquella experiencia de Dios como Padre, que el encuentro vivido con Cristo nos permite anunciar a todos los hombres. N. 5
  • Esta pasión suscitará en la Iglesia una nueva acción misionera, que no podrá ser delegada a unos pocos “especialistas”, sino que acabará por implicar la responsabilidad de todos los miembros del Pueblo de Dios. Quien ha encontrado verdaderamente a Cristo no puede tenerlo sólo para sí, debe anunciarlo. (Juan Pablo II, Carta Apostólica Novo milenio ineunte (6 de enero de 2001), 40: AAS 93 (2001), 294). 
  • Es necesario un nuevo impulso apostólico que sea vivido, como compromiso cotidiano de las comunidades y de los grupos cristianos» (Juan Pablo II, Carta Apostólica Novo milenio ineunte (6 de enero de 2001), 40: AAS 93 (2001), 294). 
  • Hacer de nuevo el tejido cristiano de la sociedad humana, haciendo nuevamente el tejido de las mismas comunidades cristianas; [28] quiere decir ayudar a la Iglesia a mantener su presencia «entre las casas de sus hijos y de sus hijas», [29] para animar la vida y orientarla hacia el Reino que viene. n. 9 
  • La nueva evangelización se dirige a todos: al inicio, se orientaba a los bautizados que asumían la posición de indiferentes y alejados de la Iglesia (cf. RMi 33). Ahora, se refiere a toda la evangelización (n. 10, P 43). Es sinónimo de misión (n. 10, p 44). Dentro de ella se reconocen unos escenarios prioritarios y propios para ella.
  • Es necesario concebir la evangelización como el proceso a través del cual la Iglesia, movida por el Espíritu, anuncia y difunde el Evangelio en todo el mundo, siguiendo la lógica, que la reflexión del Magisterio ha sintetizado así: «impulsada por la caridad, impregna y transforma todo el orden temporal, asumiendo y renovando las culturas; da testimonio entre los pueblos de la nueva manera de ser y de vivir que caracteriza a los cristianos; y proclama explícitamente el Evangelio, mediante el “primer anuncio”, llamando a la conversión; inicia en la fe y vida cristiana, mediante la “catequesis” y los “sacramentos de iniciación” a los que se convierten a Jesucristo, o a los que re emprenden el camino de su seguimiento, incorporando a unos y reconduciendo a otros a la comunidad cristiana; alimenta constantemente el don de la comunión en los fieles mediante la educación permanente de la fe (homilía, otras formas del ministerio de la Palabra), los sacramentos y el ejercicio de la caridad; y suscita continuamente la misión, al enviar a todos los discípulos de Cristo a anunciar el Evangelio, con palabras y obras, por todo el mundo».[42]


Recopilado por Julio Daniel Botía Aponte