IMG 0184¿Qué esperamos encontrar en el hermano? Siempre desearíamos encontrar amistad, acogida, alegría, servicios o, al menos, buen trato. Pero, aunque no lo esperemos ni lo busquemos, lo más grande y valioso que podemos encontrar en el hermano es a Jesús, que nos espera en él.

“Conmigo lo hicisteis”, nos asegura él, cuando lo hemos hecho al dar de comer, o de beber, a uno de sus hermanos más pequeños (Cf. Mt 25, 40). También nos asegura que a Él lo recibimos cuando recibimos a un niño, o a un enviado suyo en su nombre (Cf. Mc 9, 33 – 37). Podemos encontrar a Jesús en el hermano más amigo o, también, en el que me cae mal, en el que me hace a un lado, o en el que me hace el mal. Podemos encontrar a Jesús en el hermano.

Esta mirada de fe la podemos hacer cuando nos hemos dejado amar y nos sentimos amados por Dios. Ello nos hace reconocer que Jesús no solo está en mí, sino también en el hermano. Con la luz de la fe y con mi experiencia del amor de Dios, logro encontrar a Dios Amor, su presencia y su obra, en la otra persona. Lo veo y lo siento como lo ve y lo siente Jesús. Ese hermano, también, es muy amado por Dios. Eso me lleva a apreciarlo más, a respetarlo, a amarlo fraternalmente y a servirlo.

Ese encuentro con Jesús en el hermano me ayuda a vivir, efectiva y afectivamente, la comunión y la ayuda fraterna. Y me ayuda a superar la tentación de verlo y juzgarlo materialmente, según mis intereses materiales, o con mis prejuicios y prevenciones.

Esta semana, busquemos a un hermano, ojalá de los que están un poco lejos de nosotros, para dar este paso y hacer esta experiencia de encontrar a Jesús en él, la experiencia de valorar, de manera nueva, a ese hermano en Jesús. Yo, también, lo voy a hacer y no solo esta semana.

Julio