logounidadHay partes en donde hay buen entendimiento y colaboración. Hay otras, en donde faltan pasos importantes para lograr la unidad de los cristianos. ¿Cómo está el ecumenismo en nuestra diócesis y en nuestra comunidad?

El Concilio nos indica tres elementos para lograr una unidad creciente con los hermanos separados: “Guardando la unidad en lo necesario, todos en la Iglesia, cada uno según el cometido que le ha sido dado, observen la debida libertad, tanto en las diversas formas de vida espiritual y de disciplina como en la diversidad de ritos litúrgicos, e incluso en la elaboración teológica de la verdad revelada; pero en todo practiquen la caridad. Pues con este proceder manifestarán cada día más plenamente la auténtica catolicidad y la apostolicidad de la Iglesia” (Vaticano II, Unitatis Redintegratio, n. 4).

Aunque, a veces, no es tan fácil, la fuerza del Evangelio y de la caridad pastoral nos mueven a eliminar palabras, juicios y acciones que no responden a la justicia y a la verdad con los hermanos separados; a realizar el diálogo sobre la verdad; a tener una colaboración en el servicio al bien común; y a dar pasos efectivos en la renovación y reforma personal, comunitaria e institucional, conforme a la voluntad de Dios sobre la Iglesia (Cf. Unitatis Redintegratio, 4).

Así, se hará realidad entre los cristianos lo que Dios se propone: que todos sean perfectamente uno, que sean uno en nosotros, como nosotros somos uno, para que el mundo crea que tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a mí (Cf. Jn 17, 21 – 23).

¿Se necesita esa unidad? El mundo necesita que trabajemos unidos por la justicia y por la paz; la evangelización nos exige dar un testimonio de fraternidad y de unidad en Jesucristo; todos podemos crecer con la ayuda de todos. ¿Verdad?

Compartamos y hagamos algunos de estos pasos en favor de la unidad con nuestros hermanos separados. Hagámoslo por Dios, por nuestra misión, por ellos y por nosotros mismos.

Julio