abrazogrupoHemos reconocido que todos somos “hermanos” por ser, en la Iglesia, hijos de Dios. También, hemos reconocido que los obispos, presbíteros y diáconos somos “doblemente hermanos”, por la caridad pastoral, el ministerio y la fraternidad sacramental que Dios ha puesto en nosotros, por el sacramento del Orden sagrado.

Ahora, gozosamente, vamos a reconocer que los pastores de la Diócesis somos “triplemente hermanos”. Es cierto. En nuestra Diócesis, el obispo, los presbíteros y los diáconos, estamos unidos por nuevos y fuertes lazos: el mismo presbiterio diocesano, el mismo obispo, la misma historia diocesana, las gracias comunes de Dios sobre ella; las mismas comunidades eclesiales para servir entre todos; el mismo proceso evangelizador; los mismos elementos para santificarnos, nuestra común dedicación pastoral a la Diócesis, el alimento común que tenemos en la espiritualidad particular de ella, etc. Todo ello, en la Diócesis nos une mucho más entre los pastores. Por eso, el Obispo, los presbíteros y los diáconos de la diócesis, somos triplemente hermanos.

Demos gracias a Dios por ello y comprometámonos a vivirlo: a conocernos triplemente, a apreciarnos triplemente, a amarnos y a servirnos triplemente.

Esta semana, busquemos algunos de esos hermanos y hagamos algo especial para sentirnos y ayudarnos como triplemente hermanos. ¡Hagámoslo! 

Julio