encuentroaltarAhora, cuando en muchos Países se celebra la fiesta del amor y la amistad, nos viene muy bien comprender lo que es primero para mejorar las amistades, para mejorar nuestro amor en la familia, para ser buenos hermanos con todos y para lograr buenas reconciliaciones. Si voy por mi cuenta a encontrar a la otra persona, solo con mi amor, se me mezclan en mi interior prevenciones, prejuicios e intereses personales. ¿Quieres ir a encontrar a Dios, antes de ir a encontrar la otra persona?

Es primero encontrarme con Dios para llenarme de su amor, luz y fortaleza, con ellos, me apreciaré más a mí mismo e iré con actitudes nuevas al encuentro con mi hermano. Él mismo nos asegura: “Sin mí no podéis hacer nada” (Jn 15, 5). Es primero encontrarme con Dios para orar por ese hermano (a) y para pedir a Dios que en nuestro encuentro con el hermano descubramos y hagamos su voluntad. Incluso, algunas veces, iremos con la conciencia de ser enviados y acompañados por Dios. Ciertamente, Él nos ayudará a tener encuentros con paz, con fraternidad y con muchos frutos para ambos.

Con esas actitudes, sí lograremos mejorar nuestras amistades, prestar mejores servicios a los hermanos y dar buenos pasos de reconciliación en lo que nos haga falta.

Estas semanas, apliquemos el encuentro con Dios antes que con el hermano. Analicemos con ellos esta experiencia nueva que estamos haciendo. Lo primero es lo primero.

Julio