paraservirLo necesitábamos. Estuvimos compartiendo experiencias, oración, reflexión y fraternidad durante varios días. Eso nos sirvió para mejor comprender y asumir que hemos sido enviados a lavar los pies a los hermanos de nuestro presbiterio; ello nos llevó a sentir vivamente que ellos necesitan nuestra ayuda; y asumimos que realizando este servicio los más beneficiados seremos nosotros mismos. Era el Curso teórico – práctico de pastoral presbiteral, con el cual iniciamos este octavo ciclo del diplomado de pastoral presbiteral.

Seguramente, tú y otros hermanos, especialmente obispos, vicarios foráneos, o arciprestes, vicarios episcopales, y los que tienen una gracia y misión especial para este servicio, también querrán aprovechar espacios y medios que los fortalezcan para este servicio de la pastoral presbiteral. Para prepararnos mejor podemos dar varios pasos: crecer en docilidad al Espíritu para que él avive nuestra caridad pastoral; vivir la comunión y ayuda fraterna; y, también, recibir buenos elementos para comprender y comprometernos en esta misión. Eso lo podríamos lograr participando en un taller básico de pastoral presbiteral. Y si necesitamos una capacitación más completa, podríamos participar en el diplomado de pastoral presbiteral, que es un gran regalo de Dios para nuestra vida y formación y un gran regalo para nuestra diócesis.

Lavar los pies a los hermanos es parte de nuestro ministerio. Apoyémonos en este servicio. Acompañemos a Jesús a lavar los pies. Dejemos que Jesús ame y sirva a través de nosotros. Sirvamos a Jesús mismo en cada uno de esos hermanos.

Julio