liturgia¿Cuál es tu experiencia con la Liturgia de las Horas? Unos la rezan algunas veces; otros la llevan como una carga y, por obligación, rezan al menos, laudes y vísperas; muchos nos esforzamos en celebrarla sacando buen fruto de ella. Distracciones no le falta a ninguno.

Nos anima a celebrarla mejor el reconocer que en la Liturgia de las Horas podemos alimentarnos, aprender y crecer, hacer discipulado. Los salmos y las lecturas bíblicas tienen la sabiduría y los sabores que más queremos gustar.

La Liturgia de las Horas es, entonces, un espacio privilegiado para encontrarnos con Dios y para corresponderle, dejando que su Espíritu Santo ore en nosotros y a través de nuestros labios. Es parte de nuestro ministerio pastoral: oramos con toda la Iglesia y amamos nuestra comunidad eclesial orando por ella. Es acción de Dios y del Pueblo de Dios para santificar el amanecer, las horas durante el día, la tarde y el descanso. Bien celebrada, la Liturgia de las Horas es un instrumento que nos acerca a Dios, aviva nuestra caridad pastoral y nos va configurando con Cristo Pastor y Sacerdote eterno. ¿Verdad?

Para mejorar esa celebración, a muchos les ayuda el iniciarla con oración o, al menos, invocando al Espíritu cuando decimos “Dios mío, ven en mi auxilio”, o “Señor, abre mis labios”. Luego, el sentir que Dios ora en nosotros y que nos escucha. También, el atender al título de los salmos, para sintonizar con la acción de gracias, o alabanza, o súplica, que se propone. Nos anima el poner ante Dios a nuestra comunidad eclesial. Nos ayuda el dedicar, después, un espacio para dialogar amorosamente con Dios.

En estos días, oremos alguna Hora con otro hermano sacerdote y compartamos lo que nos significa y los medios para aprovecharla mejor. Nos ayudará y le ayudará.

Julio