siguemeCada uno de nosotros apreciamos la llamada, consagración y misión apostólica que recibimos de Dios para estar con Él para enviarnos a pastorear sus ovejas (Cf. Mc 3, 13 – 14). Agradecemos los buenos ejemplos y el apoyo de nuestra familia, de sacerdotes y de otras personas que nos ayudaron en la realización de nuestra vocación sacerdotal.

Ahora, nos toca a nosotros hacer eso mismo con los que Dios llama con esa vocación sacerdotal. Es parte muy importante e nuestro ministerio pastoral. Así, nos unimos a la Iglesia que tiene la misión de «cuidar el nacimiento, el discernimiento y el acompañamiento de las vocaciones, en especial de las vocaciones al sacerdocio» (Ratio Fundamentalis, n. 13).

Si somos buenos sacerdotes, nuestra vida se convertirá en testimonio que anima a niños, adolescentes, jóvenes y adultos, que Dios llama. Fuera de ello, es necesario sostener las iniciativas que permiten acoger el don divino de nuevas vocaciones: rogar al Dueño de los campos que mande operarios a su mies (Mt 9, 38; Lc 10, 2), sobre todo, con la oración personal y comunitaria. Se necesita fe, pero les haremos la propuesta concreta de consagrarse, de tiempo completo y corazón completo, a seguir al Señor (Ver Ratio Fundamentalis, n. 14). Además, en la Parroquia hemos de celebrar la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones en el IV Domingo de Pascua, llamado del Buen Pastor y tener otros encuentros y actividades que acompañen y ayuden a los vocacionados. Será muy importante, entonces, que colaboremos en el Centro vocacional de nuestra parroquia y que, a través de él, toda la comunidad participe en esta pastoral vocacional.

Trabajar en la pastoral vocacional nos ayuda a nosotros mismos a crecer en nuestra caridad pastoral y a tener las vocaciones sacerdotales que faltan en muchas partes. ¿Verdad?

Trabajemos por las vocaciones para el servicio de la propia Diócesis y, también, para las vocaciones en favor de otras Iglesias particulares necesitadas (Ver Ratio Fundamentalis, n. 15). Animémonos y ayudémonos en este servicio prioritario a la evangelización.

Julio