familia3Te han hecho la pregunta: Tú, que eres sacerdote, ¿qué has hecho por nosotros, tu familia? Fue la pregunta que hicieron sus hermanos a un sacerdote. Él no sabía qué responder, porque se había quedado pasivo respetando la vida de cada uno y esperando que algún día le dieran la oportunidad de evangelizarlos. De todas formas, ése fue el comienzo para realizar convivencias familiares cada año y otros servicios, dentro de las cuales se compartió mucho para el crecimiento integral de los padres, hermanos y sobrinos. ¿Qué espera tu familia de tí? ¿Qué esperas de tu familia? Son preguntas importantes en la vida y en el ministerio sacerdotal.

Nos relacionamos con nuestra familia, entonces, como sacerdotes, evangelizando la propia familia. Sin sacar la excusa de que nadie es profeta en su tierra, sino siendo luz de Cristo para ellos, que son los que más queremos. Ellos son parte de nuestra misión pastoral.

Por otra parte, en el plan de Dios, nuestra familia ha sido puesta para darnos vida, transmitirnos la fe, y acompañarnos en el camino del amor a Dios. Por ello, la Iglesia recomienda a los sacerdotes aprovechar el aporte que continuamente ha de darnos la familia: afecto y apoyo a nuestra vida y ministerio. Siempre dentro el respeto de la autonomía del sacerdote para su ministerio. Es un aporte que siempre necesitamos mucho. Para aprovecharlo, hemos de mantenernos unidos a la familia, como hijos y como sacerdotes. Cumpliendo el deber de hijos, amando y siendo amados. Cumpliendo nuestro deber de sacerdotes que pastoreamos según el corazón de Dios.

¿Cómo está tu familia? Que Dios la bendiga siempre y que ella te dé, cada día más, el afecto y apoyo que Dios quiere darte a través de ella. Que tú, generosa y fielmente, la ayudes a vivir en el amor de Dios. Qué dicha para un sacerdote tener una familia cada día, más santa. ¿Verdad?

Ojalá, hagas una visita especial a tu familia, en la cual converses sobre esta misión de la familia y nuestra. ¡Hagámoslo!

Julio