viacrucisEsto es lo que más nos gusta y lo que más nos interesa: encontrar la forma de aprovechar mejor las 12 horas diarias de trabajo, las preocupaciones y los esfuerzos de cada día. Por ello, después de haber compartido unos meses sobre cómo santificarnos mediante la comunión fraterna y mediante el seguimiento y configuración con Cristo Pastor, en estas semanas, te invitamos a compartir sobre cómo santificarnos mediante el ejercicio de nuestro propio ministerio pastoral.

Es la misma Iglesia la que reafirma que “Los presbíteros conseguirán propiamente la santidad ejerciendo sincera e infatigablemente en el Espíritu de Cristo su triple función” (PO, 13). Es decir, que este ministerio bien ejercido se convierte en el principal medio para crecer en tres aspectos: en la unión con Dios, en el perfeccionamiento de nuestra caridad pastoral y en el configurarnos con Cristo Pastor.

Todo eso es maravilloso, pero en la realidad, el ministerio pastoral a unos les sirve para santificarse y a otros para dispersarse y cansarse. A tí ¿qué te aporta para tu crecimiento personal? Depende de cómo se ejerza. ¿Verdad?

La Iglesia nos indica que el ministerio hay que ejercerlo con tres características:

          La autenticidad, o sea, que yo haga lo que me corresponde como presbítero y hacerlo como debo hacerlo.

          La Caridad pastoral, que esté en la fuente, el motor y el término de cada servicio pastoral.

          La comunión con el Espíritu, es decir, uniéndonos y sintonizando con el Espíritu, quien es el principal evangelizador.

Ofrezcámosle a Dios todo lo que hemos realizado como sacerdotes y pidámosle que nos ayude a mejorar nuestra forma de ejercer el ministerio pastoral para que efectivamente nos santifique y santifique a nuestros hermanos. Pongámonos de acuerdo con otros hermanos sacerdotes para apoyarnos en estos pasos de renovación. Nos servirá mucho a todos.

¡Hagámoslo!

Julio