crecerEn un árbol, el tronco y las ramas van creciendo armónica y equilibradamente. En nuestro cuerpo, el crecimiento, también, se va haciendo armónicamente y proporcionalmente en todas sus partes. De igual manera, en nuestra vida hemos de lograr un crecimiento en todos los aspectos, de manera continua y equilibrada. ¿Verdad?

La Iglesia nos indica que “La formación, inicial y permanente, debe ser comprendida en una visión integral, que tenga en cuenta las cuatro dimensiones propuestas por Pastores dabo vobis, las que en conjunto componen y estructuran la identidad del seminarista y del presbítero y, además, lo capacitan para el “don de sí mismo a la Iglesia”, contenido esencial de la caridad pastoral. El entero proceso formativo no se puede reducir a un solo aspecto, en detrimento de los otros, sino que se realiza siempre como un camino integral del discípulo llamado al presbiterado” (Ratio Fundamentalis, Introducción, n.3).

Es un crecimiento “integral” el que necesitamos en nuestra vida y ministerio pastoral. Un crecimiento en las dimensiones humana, espiritual, intelectual y pastoral. No sería suficiente tener abundantes conocimientos y poco de lo demás. Ni sería adecuado dedicarse solo a lo espiritual, o a cultivarse solo en lo humano. Menos serviría dejarse atrapar por un activismo pastoral. En todos los campos necesitamos crecer armónicamente.

Es un camino de crecimiento que hemos de recorrer en cada etapa de la vida. Desde niños, con una formación en todos los aspectos. En el seminario, con una formación integral, armónica, equilibrada. En la vida y ministerio, seguimos necesitando formación “integral” y apoyos para nuestro crecimiento armónico en todos los aspectos. Por eso, en la diócesis necesitamos un programa integral de formación permanente, un equipo interdisciplinar que nos apoye en nuestras diversas necesidades y un trabajo personal continuo para crecer integralmente, con armonía y equilibrio, en todos los aspectos.

Unámonos con otros hermanos del presbiterio para recorrer juntos este camino de crecimiento integral.

Julio