mundoDios, ¿Cuántas y cuáles ovejas te ha encomendado apacentar? No solo las de tu comunidad, sino muchas más. En la Iglesia reconocemos que todos los cristianos fuimos enviados a todas las gentes, a hacer discípulos (para Jesús) (Cf. Mt 28, 19 – 20) Y, especialmente para los pastores, Jesús enseñó cómo se da la propia vida por todas las ovejas y cómo ir a buscar la oveja perdida, o las ovejas que todavía no están en su rebaño (Cf. Jn 10, 11 - 16).

Por eso es que «El don espiritual que los presbíteros recibieron en la ordenación no los prepara a una misión limitada y restringida, sino a la misión universal y amplísima de salvación "hasta los confines de la tierra" (Hch 1, 8), pues cualquier ministerio sacerdotal participa de la misma amplitud universal de la misión confiada por Cristo a los Apóstoles» (PO, 10; RMI, 67; DMVP, 14). Por ello, «todos los sacerdotes deben de tener corazón y mentalidad de misioneros, estar abiertos a las necesidades de la Iglesia y del mundo, atentos a los más lejanos y, sobre todo, a los grupos no cristianos del propio ambiente. Que en la oración y, particularmente, en el sacrificio eucarístico sientan la solicitud de toda la Iglesia por la humanidad entera” (RMis, 67; Cf. PDV, 32). Esta dimensión misionera universal es, entonces, parte de nuestra vida y ministerio pastoral (Cf. DMVP2, 18).

Como presbíteros, manifestamos el amor del Buen Pastor reconociendo que nuestra misión es universal; sintiendo con la Iglesia; y ofreciendo nuestra disponibilidad personal para cooperar en la evangelización universal (Cf. PO, 10). La Iglesia nos pide salir de nuestras casas y estructuras, hacia las periferias, más allá de nuestras fronteras, para sembrar el Evangelio (Cf. Evangelii Gaudium, 20). Así, en mi parroquia, con caridad pastoral y con respeto, dedico lo mejor de mi tiempo y de mi esfuerzo pastoral a encontrar los no cristianos, a compartir con ellos vida, fraternidad y anuncio del Evangelio. Además, coopero, personal y comunitariamente, a la primera evangelización que hace la Iglesia en regiones en donde los no cristianos son la mayoría. Con mi testimonio misionero y con otros medios, ayudo a que mi comunidad sea muy misionera y a que lo demuestre en su generosa y continua cooperación espiritual, económica y con misioneros para la evangelización universal.

Además, como muchos sacerdotes tienen 99 buenas ovejas del Señor en su redil y van por la ovejita perdida; pero muchos, al contrario, tenemos una o pocas ovejitas fieles y nos falta ir por las 99, o por muchas, ovejas alejadas, indiferentes o no practicantes para compartir camino con ellos y para ayudarlos en su vida personal, en su re – encuentro con Jesucristo y en su reincorporación a la comunidad eclesial.

Mediante este nuestro ministerio misionero universal:

Nos unimos más al único Pastor, que nos envía a esa misión y nos espera en la sed de cada hermano no cristiano, o del hermano alejado de su fe católica.
Se renueva nuestra identidad cristiana (Cf RMi 2), se aviva fuertemente nuestra caridad pastoral, manifestada en nuestra efectiva disponibilidad misionera para evangelizar a todas las gentes.
Se aumentan los frutos de nuestro ministerio pastoral.
Nos configuramos progresivamente con Cristo misionero quien, con amor de Buen Pastor, busca la salvación de todos.
Abramos, entonces, nuestro corazón y nuestro ministerio a esta misión universal. Compartamos sobre esto con otros dos hermanos sacerdotes y seamos mejores misioneros.

Julio